Síndrome de los “veintitantos”

POR MAURI BADRA

Hoy me di cuenta que estoy envuelto en una etapa emocional de mi vida comparable a una tormenta. Un vendaval de pensamientos y sentimientos se cruzan dentro mío y me hacen ir del cielo al infierno en cuestión de segundos y viceversa mientras la cabeza empieza a revolotearme con preguntas sin respuestas. Supongo que estaré padeciendo el famoso SÍNDROME DE LOS VEINTITANTOS que se podrá leer más abajo, con el que concuerdo en un gran porcentaje, por eso tomé una breve pausa para copiarlo y pegarlo junto a una pequeña reflexión del día.

Justo unos minutitos después de una charla con gente muy querida y en medio de una pésima situación anímica y justo antes de encontrar y leer el anterior escrito, agarré la bicicleta y subí hasta la punta del monte más cercano.

Sentado en una piedra, sólo y en libertad reflexioné, pensé y poco a poco me olvidé de todo. Respire y agradecí por estar donde y cómo estoy. Agradecí estar.

AGRADECER es algo que siempre necesitamos y debemos hacer para calmar los remordimientos y reproches que poseemos en nuestro interior, según mi parecer.

Visto todo desde allí arriba siempre es mejor, trae paz y conciencia. La pequeña voz de mi corazón poco a poco fue sonando aumentando su tono, como si cada vez sintiera que estoy mas cerca de la decisión correcta. Nunca fui bueno meditando, aunque vale la pena tratar de practicar y mejorar a diario.

Ahora me quedo tranquilo, sé que dentro de un par de años el hoy será una anécdota y que la vida consiste en desviarse por el camino que creas más reconfortante y adecuado para tu verdadero ser interno. Total, haga lo que haga, siempre después de la tormenta siempre llega la calma, y nunca nada podrá ser de otra manera, entonces debería realizar todo al cien por cien.

Posdata. Luego de subir hasta la punta de la montaña, descendí en bicicleta en un camino resbaladizo de tierra y piedras a una velocidad extrema para cualquier ciclista inexperto, por ahora, sigo en vida tratando de interpretar la trillada frase que sueles siempre escuchar…

“Has algo nuevo y que temas cada día”.

DCIM100GOPRO

SÍNDROME DE LOS VEINTITANTOS

Le llaman la “crisis del primer cuarto de vida”.
Te empiezas a dar cuenta que tu círculo de amigos es más pequeño que hace unos años atrás.
Te das cuenta de que cada vez es más difícil ver a tus amigos y coordinar horarios por diferentes cuestiones: trabajo, estudios, etc…
Y cada vez disfrutas más de esa cervecita que sirve como excusa para conversar un rato.
Las multitudes ya no son “tan divertidas”… incluso a veces te incomodan.
Y extrañas la comodidad del colegio, de los grupos, de socializar con la misma
gente de forma constante.

Pero te empiezas a dar cuenta que mientras algunos son verdaderos amigos otros no eran tan especiales después de todo. Entendiste que la amistad después de todo no se basa en el tiempo, sino en la calidad de la personas que tienes a tu lado.

Te empiezas a dar cuenta de que algunas personas son egoístas y que, a lo mejor, esos amigos que creías cercanos o que los conservas desde hace mucho tiempo, no son exactamente las mejores personas que has conocido y que hay más gente que te rodea, a quienes le debes poner mayor atención y verás quienes resultan ser amigos de los más importantes para ti.
Ríes con más ganas, pero lloras con menos lágrimas, y con más dolor.
Entendiste que el tiempo no sana las heridas, sino que alarga las agonías.
Aprendiste que las peleas son distintas a las discusiones y que las discusiones surgen en base al cariño y engrandecen las relaciones.

Entendiste que los tiempos no existen y que las decisiones hay que tomarlas alguna vez en la vida.
Aprendiste que alguien más que tú puede tener la razón, y que con los sentimientos ajenos no se juega.
Aprendiste que las parejas van y vienen, y que hay gente que queda y que siempre estará.
Aprendiste a escuchar y a valorar los pequeños detalles del resto, que marcan la diferencia entre las multitudes.
Aprendiste que la calidez de palabras, los oídos atentos, las palabras sinceras y una incondicional lealtad, no te la da nadie más que un verdadero amigo.
Aprendiste que la confianza es algo que se siembra, se riega, se cultiva y se cosecha, que hay que ganársela y saber mantenerla.
Que es para una persona especial, que no es para todos, y que lamentablemente no se regala y cuando se pierde es imposible recuperarla.
Te rompen el corazón y te preguntas cómo esa persona que significaba tanto te pudo hacer tanto mal.
O quizás te acuestes por las noches y te preguntes por qué no puedes conocer a una persona lo suficientemente interesante como para querer conocerla mejor.

Los ligues y las citas de una noche te empiezan a parecer baratos, y emborracharte y actuar como un idiota empieza a parecerte verdaderamente estúpido.
Salir tres veces por fin de semana resulta agotador y significa mucho dinero para tu pequeña billetera.
Tratas día a día de empezar a entenderte a ti mismo, sobre lo que quieres y lo que no.
Tus opiniones se vuelven más fuertes.
Ves lo que los demás están haciendo y te encuentras a ti mismo juzgando un poco más de lo usual porque de repente tienes ciertos lazos en tu vida y adicionas cosas a tu lista de lo que es aceptable y de lo que no lo es.
A veces te sientes genial e invencible, y otras… con miedo, solo y confundido.
De repente tratas de aferrarte al pasado, pero te das cuenta de que el pasado cada vez se aleja más y que no hay otra opción que seguir avanzando y de saber conservar bien el presente porque será tu única compañía en el
futuro.

Lo que puede que no te des cuenta es que todos los que estamos leyendo esto nos identificamos con ello.
Todos nosotros tenemos “veintitantos” y nos gustaría volver a los 15 -16 algunas veces, pero sabemos que hay gente que ha aparecido en nuestro camino durante estos ultimos años que son únicos.
Parece ser un lugar inestable, un camino en tránsito, un desbarajuste en la cabeza… pero TODOS dicen que es la mejor época de nuestras vidas y no tenemos que desaprovecharla por culpa de nuestros miedos…
Dicen que estos tiempos son los cimientos de nuestro futuro, que las amistades universitarias son las verdaderas y que estamos entrando a la realidad de nuestras vidas.
Parece que fue ayer que teníamos 16… ¿¡Entonces mañana tendremos 30!? ¿¿¿¡¡¡Así de rápido!!!???
Hagamos valer nuestro tiempo…que no se nos pase!
“La vida no se mide por las veces que respiras, sino por aquellos momentos que te dejan sin aliento”…

-A.

Lo que ellos no saben

Ultimamente no tengo mucho tiempo, ya se sabe que el final de curso es una época complicada para los estudiantes, y más aún si además de ser final de curso es final de carrera. Así que he descuidado un poco el blog, pero hoy he leido este texto que os copio, me ha gustado y me he sentido identificada, así que he pensado que podía ser una buena entrada. Espero que os guste.

SÍNDROME DE LOS VEINTITANTOS

Le llaman la “crisis del primer cuarto de vida”.
Te empiezas a dar cuenta que tu círculo de amigos es más pequeño que hace unos años atrás.
Te das cuenta de que cada vez es más difícil ver a tus amigos y coordinar horarios por diferentes cuestiones: trabajo, estudios, etc…
Y cada vez disfrutas más de esa cervecita que sirve como excusa para conversar un rato.
Las multitudes ya no son “tan divertidas”……

Ver la entrada original 698 palabras más

4 comentarios sobre “Síndrome de los “veintitantos”

    1. Hola Mauri!!!! q bueno saber d vos!!! y q todo va viento en popa en Córdoba. T dejo mi mail: ale_arroy@yahoo.com.ar y mi cel es 1562508672 x si llegás a estar en baires!!! t mando un beso y éxito en lo q estés haciendo, cosa q m podrías contar no? Bss El día jueves, 17 de abril de 2014 16:11, yosoydelMundo escribió: WordPress.com coquinauta commented: “Ale!!!, sigo en Córdoba creciendo día a día y preparándome para mis próximos desafíos… Pasame tu mail así estamos en contacto!”

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  1. hola Mauri que es de tu vida? contá algo de tu nuevo comienzo en Córdoba o ya te fuiste? vuelvo a Dallas en agosto, quizás nos encontremos en el aeropuerto. Bss. Ale y responde culeao

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